4 etapas de una idea de negocio

ideas-de-negocio-2013¿Cómo sabemos si nuestra idea de negocio va a funcionar?. Cuando tenemos una idea revolucionaria, tanto para el inicio de un negocio como para aumentar nuestras estancadas ventas en una empresa ya existente, nuestra reacción inicial suele ser de entusiasmo y esperanza, dando comienzo a una especie de “cuento de la lechera”. Posteriormente aparecen (deben aparecer) esas dudas y miedos que nos arrojan otro posible resultado, y es que nuestra idea podría funcionar, pero también podría no funcionar. (Leer: 15 preguntas para evaluar nuestra idea de negocio)

Para Marla Tabaka, una asesora de pequeñas empresas con más de 25 años de experiencia, la idea revolucionaria suele pasar por 4 diferentes etapas, donde, la respuesta más inteligente es que nadie sabe si la idea va a funcionar o no, pero debemos impedir sabotearla con esos miedos y dudas, para así darle una oportunidad de éxito.

1. Etapa de elación.

Algunos empresarios pasan años buscando la solución a sus ventas o canal de distribución, del mismo modo, algunos desempleados buscan emprender un negocio, pero carecen de una idea que les atraiga comenzar. Un día aparecen este tipo de ideas y soluciones a sus problemas, suscitando una esperanza que anticipa unos beneficios crecientes y el sabor del éxito.

Ese momento hay que disfrutarlo, ya que nuestros sentimientos se están alimentando de la enérgica euforia y pasión. Si cambiamos rápidamente a la fase de las dudas y del miedo, estamos condenando la idea y probablemente permaneceremos en la eterna búsqueda de nuevas ideas para siempre, ya que podríamos tender a buscar alguna idea que tengamos muy claro que va a funcionar. Y eso, cuando hablamos de negocios, sencillamente no existe. Siempre existirán dudas y miedos razonables, y deberemos responder a esas dudas y enfrentarnos a los miedos.

2. Etapa de exploración.

¿Cuántas ideas de negocio hemos descartado porque tenemos muy claro que no funcionarían?. Sin embargo, debemos tener en cuenta que en ocasiones nuestra idea original no es la que sale bien, y no porque no sirva, sino porque únicamente hay que modificarla, adaptarla, o hacer algunos cambios. Hay que darle una oportunidad justa. Te sorprendería saber lo que podría ocurrir si continuamos explorando un camino que no tenemos muy claro al principio.

Por muy estúpida que te parezca una idea, si un día te iluminó la posibilidad de que funcionara, al menos dedica un poco de tu tiempo en analizar los números y el mercado. Recuerda que las empresas tecnológicas que hoy día valen miles de millones, están basadas precisamente en ideas que anteriormente fracasaron. Haz un breve análisis DAFO, y si no terminas de ver la viabilidad, desecha la idea.

3. La etapa de las dudas y los miedos.

Muchos empresarios temen a las ideas innovadoras y revolucionarias, ya que supone asumir riesgos y compromisos, tanto a nivel emocional como financiero. Y eso es aterrador para cualquier empresario o nuevo emprendedor.

Es por eso que siempre me gusta recordar aquella lápida que decía: “aquí murió una empresa libre de riesgos”.

Ahora las tendencias en los negocios son muy cambiantes y están en constante movimiento. De hecho, la estrategia de las grandes empresas está siendo un continuo probar y desechar hasta dar con distintos filones. Vas a tener que asumir riesgos, pues el no tomar decisiones arriesgadas es un riesgo en sí mismo.

4. Etapa del fracaso o del éxito.

La gran mayoría de ideas revolucionarias, por estadística suelen decepcionar en un principio. Muchos lo toman como un fracaso, mientras otros lo toman como un contratiempo en la idea en general. Algunos únicamente dicen que no funcionó, mientras otros se ponen manos a la obra para solucionar lo que no funciona y hacer que funcione.

Llegado este punto, es cuando un 80% de las ideas revolucionarias acaban en el cubo de la basura, mientras el 20% suelen acabar generando suculentos beneficios o convirtiéndose en negocios millonarios. Sea cual sea el resultado, tanto si hablamos del éxito como del fracaso, no es resultado final, pues el fracaso puede ser la oportunidad para seguir experimentando, mientras que el éxito puede ser el principio de algo mucho más grande o un esporádico éxito que acabará en fracaso si no seguimos trabajando muy duro en ello.

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